VÍCTOR Mejía

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Arquitecto, historiador del arte, profesor universitario, investigador y editor, encontró en su pasión por el conocimiento, la mejor motivación para conocer la gráfica de arquitectos que son referentes en la arquitectura peruana. Se dio a la tarea de reunir el material y curar la muestra “Retóricas de la Línea”, que se exhibe en el ICPNA de Miraflores hasta el 6 de abril. ¡De obligada visita!
 

¿Cuál sería para ti la ciudad perfecta?

El término “perfecta” plantea una utopía. Creo que lo más importante para acercarnos a ella radica en lo social, en buscar una convivencia armoniosa o al menos poco conflictiva. La arquitectura y el urbanismo pueden complementar ese cambio pero este debe darse primero en la mente de las personas.

¿Qué época de la arquitectura debería volver?

Prescindiendo de una mirada nostálgica, creo que ninguna. Considero que es más importante afrontar el presente con una mirada crítica, y para ello el valor de cada época radica en que, si bien quedó atrás, dejó el aprendizaje de sus aciertos y errores.

Una obra que para ti es un icono en la arquitectura mundial.
Más que una obra, considero que la modernidad arquitectónica en el siglo XX es el referente formal y discursivo más importante de épocas recientes.

Una obra que para ti representa el trabajo (bien peruano) de nuestros arquitectos.
Me parece interesante la presencia de lenguajes e iconografías populares que hace no muchos años eran minimizados o ignorados. Con diferentes grados de pertinencia, la calle ha ingresado progresivamente al interior, en una saludable reconciliación tras la ruptura del concepto de interior/exterior de la época del terrorismo.

Un arquitecto peruano que admires y por qué.

Héctor Velarde, porque además de sobresalir como arquitecto y proyectista, desarrolló una importante trayectoria en el ámbito docente y destacó como un escritor inteligente, de fino y crítico humor.

¿Cuál fue la motivación que te llevó a hacer esta Muestra?

Al empezar, las ansias de profundizar en un tema que era casi desconocido para mí, el de la gráfica arquitectónica. Simultáneamente, la posibilidad de plantear una mirada original y distinta a autores ya conocidos y estudiados.

¿Qué anécdotas tienes en esta búsqueda de material?

Fue especialmente interesante conocer a los descendientes de aquellos arquitectos ilustres, quienes pueden contarte historias y darte referencias que nunca encontrarás en un libro, por más riguroso y profundo que sea.

¿Cuáles han sido tus fuentes para obtener el material presentado?

Diversas, desde archivos institucionales en universidades o museos, hasta aquel material que los descendientes guardan. En ese sentido, las condiciones de conservación del material van de un extremo al otro.

Alguna curiosidad mientras preparabas el proyecto.

Me fascinó conocer y revisar un diario dibujado que desarrolló el arquitecto Ricardo de Jaxa Malachowski durante muchos años. Allí grafica diversas vivencias y anécdotas, desde su etapa de estudiante en Francia.

¿Qué significa para ti curar una muestra de tanta significancia para varias generaciones de arquitectos?

Significa, en primer lugar, el disfrute de ese material que antes conocía solo por fotos en libros y revistas. Este ha sido también un proceso de aprendizaje único. A su vez infiere una gran responsabilidad, considerando el valor histórico de aquellas piezas, no solo como objetos sino como ideas en el contexto de la historia.

¿Cuál es el propósito de la muestra?

Desde que planteamos inicialmente el proyecto con Docomomo Perú, hasta el día de hoy, los propósitos han sido diversos. La recuperación de un patrimonio, la revalorización de la gráfica arquitectónica, pero, principalmente, orientar la atención hacia la utilidad vigente del dibujo en la representación, la enseñanza y el aprendizaje de la arquitectura.

Si mañana fueras alcalde de Lima, ¿qué harías?

Un gran mal que aqueja a nuestra ciudad, en casi todos sus ámbitos, es la informalidad. Para intentar cambiar Lima no solo hay que cambiar lo material, sino sobre todo lo mental. Hay que preocuparnos no solo de la máquina sino también del chip. Entonces, la calidad de nuestra vida en comunidad podrá empezar a cambiar.

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